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Las Adopciones

       A través de la terapia de Constelaciones Familiares, cada vez más personas han tomado conciencia de la importancia de la familia y de las fidelidades ocultas que vinculan a todos los miembros que pertenecen a ella.

       Gracias a esta terapia se ha profundizado en el conocimiento acerca de las adopciones de niños/as respetando su alma y sus orígenes.

       Si unos padres, sin necesidad, dan a su hijo en adopción, el hijo/a sentirá enfado hacia sus padres y rechazará lo que les viene de ellos: la vida. Estos sentimientos negativos los recibirán los padres adoptivos si se colocan en el lugar de los padres biológicos, considerándose “mejores”. Si, en cambio, sólo se consideran representantes de éstos, el enfado se dirigirá hacia los padres biológicos. ¡La clave está en que los padres adoptivos guarden un profundo respeto ante los padres carnales y que muestren claramente este respeto ante los hijos!. Es un dolor muy profundo para un hijo, tener que renegar de sus padres biológicos. Un hijo, en su alma, siempre es fiel a sus padres biológicos y se promete no superarles.

       La primera búsqueda para la adopción de un niño que no puede ser criado por sus padres biológicos, debe dirigirse hacia los abuelos. De esta forma, es más fácil la vuelta con los padres si las circunstancias cambian. Si los abuelos no pueden o ya fallecieron, la siguiente búsqueda debe dirigirse hacia los tíos. Y sólo, si no se encuentra nadie en la familia, se buscará un lugar de acogida y sino, finalmente unos padres de adopción.

       A ser posible, debe buscarse no separar a los hermanos y si nacieron mellizos, gemelos, trillizos, cuatrillizos, etc… no separarlos en diferentes familias.

       Hay que tener en cuenta que los padres que acogen al niño/a, ocupan un segundo lugar con respecto a los padres biológicos. Es decir, es necesario que los padres adoptivos, respeten a los verdaderos padres, sin juzgarles, hayan hecho lo que hayan hecho. De esta forma, se respeta el orden correcto y el hijo/a adoptado puede a su vez, respetar a los padres adoptivos y tomar lo que de ellos recibe.

       Si se ha ocultado a los hijos su verdadera pertenencia, si se podrá decir de mayores. De esta forma se reparará una injusticia y podrá conocer sus verdaderos orígenes. ¡Los niños/as, tienen derecho de saber quiénes son sus verdaderos padres biológicos!. No saber quiénes son los verdaderos padres, hace que la persona construya su vida sobre una mentira. Esto, le afectará a todos los ámbitos de su existencia. La verdadera prosperidad y felicidad en la vida, parte del conocimiento que uno tiene de sus propios orígenes.

       Cuando una pareja adopta a un niño para cubrir sus carencias afectivas, “unir” a la pareja o cualquier otra necesidad o carencia propia, y no por el bienestar del niño/a, esto lo sufre el alma del hijo/a adoptado y lo vive como un “rapto” de sus padres carnales, por lo que en un futuro tendrá serias consecuencias para el sistema familiar. Por ejemplo, se puede expiar esta culpa con el divorcio, ruptura de la relación de pareja, enfermedades o incluso, en su forma más destructiva, la muerte o suicidio de un hijo propio.

       En ocasiones, sin ser consciente de ello, las mujeres que han sufrido abortos naturales buscan en el hijo/a adoptado alguien que reemplace a su hijo biológico fallecido. Esto causa dolor tanto al hijo biológico fallecido como al hijo adoptado. La solución, consiste en que la madre haga el duelo de su hijo abortado y le de un lugar en su corazón. Sólo así el alma del bebé podrá descansar en paz. Si no es así, los hijos posteriores, adoptados o biológicos, se verán obligados a reemplazar al bebé muerto. Si el aborto fue provocado, la relación de pareja suele romperse, ya que indirectamente se le dice al compañero: “lo que viene de ti, no lo quiero”. La responsabilidad es de ambos padres, excepto si el hombre quería tener el hijo y respaldara plenamente a la mujer para tenerle.

       Es importante que las parejas que no pueden tener hijos, no se revelen contra las limitaciones de la naturaleza y acepten su destino, de lo contrario le estarán pidiendo al niño/a adoptado que les proteja de su desilusión y alteran así el orden, es decir, el niño/a da y los padres toman, cuando lo correcto es que los padres den y el hijo tome. Si es uno de los dos miembros de la pareja el que no puede tener hijos y el otro sí, el que si los puede tener deberá decidir si permanece con esa pareja y llevan juntos el destino de no tener hijos o le resulta un sacrificio demasiado grande y desea dejar la relación. Quien no puede tener hijos no debe pedir a su pareja que lo lleve con él. Sin embargo, si su pareja decide, aún así, permanecer a su lado, esto debe ser reconocido y agradecido como un gran regalo.

       Para que cada uno ocupe el lugar que le corresponde, es importante que un hijo adoptado llame a sus padres carnales de otra manera que a sus padres adoptivos, por ejemplo: “madre” o “padre” en lugar de “mamá” o “papá”. Tampoco los padres adoptivos deben decir mi “hijo/a”, sino “es el niño/a del que nos ocupamos y para el que representamos a los padres”. También es mejor que el hijo conserve sus apellidos originales. De esta manera queda claro desde el principio que es adoptado.

       Es curioso comprobar cómo un hijo que fue acogido o adoptado y no se le dijo, de adulto tiene el impulso de acoger a otros niños y de cuidarlos. En recompensa, pasan a otros lo que ellos mismos recibieron.

       En definitiva, la adopción es una gran responsabilidad, donde cada caso debe ser estudiado con detalle, para conseguir el mayor respeto hacia el alma del bebé, niño o niña y hacia los padres biológicos. Ya que …… ¡de la salud y felicidad de los bebés y niños/as de hoy, dependerá la salud y la felicidad de los adultos de mañana!.